Por: Jairo Báez
Esta fase se va a caracterizar por la supremacía del falo, (devenida del pene en tanto significante). El tener o no tener pene implica un lugar en el concierto de las relaciones, de los simbolismos y los imaginarios que acompañan la realidad psíquica, no obstante las implicaciones directas en el ser social y cultural. En la fase fálica se dirime el lugar en la triada y, por extensión, en la sociedad que va a habitar y los objetos con los que se va a relacionar el sujeto. El tener o no tener el falo, el ser o no ser el falo, (castración), ocasionará el lugar que por siempre irá a definir un proceder constantemente presente y envolvente. La fase fálica no solo brinda un lugar y una función genital sino, también, la relación sexual por excelencia. (Más allá de lo que comúnmente se reconoce como sexual pero que apunta a lo mismo: la satisfacción en la relación).
