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sábado, 27 de enero de 2018

EL HOMBRE, SU CUERPO Y SU LENGUA

Por: Giambattista Vico


Es digno de observación que en todas las lenguas la mayor parte de las expresiones en torno a cosas inanimadas están hechas a base de transposiciones del cuerpo humano y de sus partes, así como de los sentimientos y las pasiones humanas: Como «cabeza», por cima o principio; «frente» y «espaldas», delante o detrás; «ojos» de las viñas y esas que se llaman «luces» como elementos de las casas; «boca», toda apertura; «labio», borde de un vaso o de cualquier otra cosa; «diente» de arado, de rastrillo, de sierra, de peine; «barbas», las raíces; «lengua» de mar; «fauces» o «garganta» de ríos o montes; «cuello» de tierra; «brazo» de río; «mano», para un número pequeño; «seno» de mar, el golfo; «flancos» o «lados», los cantos; «costados» del mar; «corazón», por el medio (llamado «umbilicus» por los latinos); «pierna» o «pie» de países y «pie» para final; «planta» por base, o sea, fundamento; «carne», «huesos» de frutas; «vena» de agua, piedra, mineral; «sangre» de la vid, el vino; «vísceras» de la tierra; «ríen» el cielo, el mar; «silba» el viento; «murmura» la ola; «gime» un cuerpo bajo un gran peso; y los campesinos del Lacio decían «sitire agros», «laborare fructus», «luxuriari segetes»; y nuestros campesinos «enamorarse las plantas», «enloquecer las vides», «llorar los surcos»; y otros ejemplos innumerables que se pueden recoger en todas las lenguas. Todo lo cual se sigue de aquella dignidad de que «el hombre ignorante se hace a sí mismo regla del universo», tal como en los ejemplos citados a partir de sí mismo se ha formado un universo completo. Porque, así como la metafísica razonada enseña que «homo intelligendo fit omnia», así esta metafísica fantástica demuestra que «homo non intelligendo fit omnia»; y quizá sea dicho esto con más verdad que aquello, pues el hombre al entender despliega su mente y comprende las cosas, pero cuando no las entiende hace a partir de sí las cosas y, transformándose en ellas, lo convierte.

Vico Giambattista. (1744/1995). (Introducción, traducción y notas de Rocío de la Villa). Ciencia Nueva. Editorial Tecnos. Madrid.

viernes, 19 de enero de 2018

JACQUES MARIE EMILE LACAN (MINI-BIOGRAFÍA)

Por: Jairo Báez




Jacques Marie Emile Lacan,[1] descendiente de una familia burguesa, recibe una formación clásica y cristiana; aunque se caracterizó por ser buen estudiante, nunca alcanzó el grado de la brillantez; sus maestros le criticaban su arrogancia, su falta de compromiso y organización para con los estudios impartidos. En la adolescencia empieza a mostrar su resistencia a lo enseñado en su crianza, busca sus propios derroteros intelectuales, explora el jansenismo, el dadaísmo y el surrealismo, entre otros. Se asume en contra de las creencias religiosas recibidas, frecuenta los círculos literarios y filosóficos de avanzada, lee a Nietzsche en alemán, también se interesa por la obra de Spinosa. Tiene que vivenciar los horrores de la Primera Guerra Mundial, heridos y mutilados que llegaban al improvisado hospital que hicieran de su colegio. De allí su duda entre optar por la política y la medicina. Como dato anecdótico, conoce primero la obra de Joyce y años después la obra de Freud.



[1] Roudinesco, Élizabeth. (1993/2000). Lacan, esbozo de una vida, historia de un esbozo de pensamiento. Colombia. Fondo de Cultura Económica. Primera Parte. Aparte I.