sábado, 25 de mayo de 2013

PENSAMIENTOS CULOS



Por: Jairo Báez

Todo es historia nada es verdad

Como buen hegeliano, no dejo de buscar la verdad, pero así mismo se que, lo que hoy creo verdadero mañana tendrá que ceder su lugar a otra verdad mucha más depurada. Ante esto no me queda más que ubicarme como buen historiador, a mostrar la historia de las ideas que han sido señaladas como verdad. ¿Quién hoy puede estar seguro de su verdad?, ¡qué valiente es él!, pero como yo no soy valiente, debe asumir que lo único que me queda es la historia de la verdad.

La chimoltriufia

El gran teórico de los posmodernistas es la chimoltriufia. Esa que dice que así como puede decir una cosa también dice la otra, es quien hoy dirige el pensamiento posmoderno, la coherencia y la armonía no es el principio posmoderno, lo importante para el posmodernista es el momento dicho, el que permita nombrar sus inquietudes. Marcianos, Santos, Chamanes, Científicos, todos van al mismo costal; hacer de la ciencia una religión, del mito una verdad acabada y de una especulación una prueba de fe, es propio del mundo posmodernista. Lo importante es hablar, lo importante es creer, no importa referencias, las referencias son personales, mínimas, subjetivas. Lo importante es hablar, ya no se le debe sostener a nadie, total la verdad es personal, la sociedad, el colectivo, la comuna, el otro, murió.    

Soluciones

El hambre no se mata a punta de bala; sin embargo, toda alevosía en contra del estado actual de la sociedad se arregla armando los ejércitos para acabar con aquel que, por física hambre, pone en entredicho la buena administración del Estado. Muerto el hambriento, muere el legítimo contradictor. Muerto el crítico muere el inconformismo y los problemas se acaban. Qué buen silogismo maneja el statu quo.

El Decretismo

Aquí acostumbramos a arreglar los problemas por decreto. Los problema del hambre, de la salud, de la violencia, de la guerra, de la educación, etc., se acaban por decreto; Solo se necesita un presidente que decrete lo urgente, pues a la larga nadie hace caso, nadie lo tendrá en cuenta, por supuesto, ni él mismo, pero lo cierto es que la ley existe, eso tranquiliza las conciencias.

El Mesías

En mi país el Mesías se rehúsa a morir,  y sin embargo siempre lo matan. Como pueblo hambriento y desprotegido siempre se acoge al primer Mesías que aparece, no importa si es derecho, es izquierdo o de centro. Cualquier hablador que prometa acabar con los problemas personales, arrollados en colectivos incapaces, es vanagloriado por el tiempo que dura la ilusión. Pero qué pronto cae en desgracia y pronto reemplazado por otro. Hasta cuándo mi pueblo seguirá esperando el Mesías, y hasta cuándo seguirá descalificando a los Mesías aparecidos. Bienvenidos presidentes, alcaldes, senadores, concejales, profesores, investigadores, grandes Mesías de nuestro tiempo. Posdata, antes los llamaban demagogos.  

El idiota útil

Cada vez me convenzo más que es una ley natural ser un idiota útil; pero que es un imperativo humano saber a quién beneficia nuestra idiotez.  Por ejemplo, me pregunto, a quién beneficia toda esta caterva de discursos posmodernistas que tan fácilmente se han instaurado en la América Latina y países tercer mundistas. Los recientes descubridores de otras realidades descubrieron el agua tibia, no se han dado cuenta que los humanos han vivido diferentes realidades; fueron míticos y se estancaron en la teocracia. Ahora reinan en la tecnocracia y van rumbo a una realidad psicótica. 

El derecho natural

Un argumento que se sigue manejando en la actualidad para justificar muchas de las actitudes humanas se remite al derecho natural. Hoy a nadie le da vergüenza invocar el derecho natural para justificar la propiedad privada y la familia. No se sabe por qué  se siguen manejando esas categorías sí la naturalidad solo la podemos justificar en aquellos a quienes se les niega la capacidad de razonar.

El hombre colombiano

Ser hombre en Colombia es de lo más ¨berraco¨. En este país el hombre es un satán. El hombre es el malo, el victimario, el insensible. En la Constitución Nacional, se promueven los derechos del niño, de la mujer, del anciano, del adolescente, y de todos sus habitantes, exceptuando los derechos del hombre. Ser hombre entre los 18 y los 50 años es nefasto, pues mientras todos lo satanizan, las estadísticas muestran que es el que más muere por causa de la violencia, a manos de las fuerzas físicas  y las relaciones sociales. Por eso en Colombia con certeza se puede decir que el hombre es un pobre diablo.

La sociedad de los pordioseros

En esta sociedad de miseria y diferencia social, la mendicidad se hace reina y señora de los valores. El dadivoso encuentra en el necesitado la forma de redimir sus culpas, y el mendicante la manera de subutilizar sus capacidades, en cambio sí, tomar el camino del menor esfuerzo. Es tan aberrante aquel que entrega su fortuna para alimentar a los pobres como aquel que besa los pies de otro en señal de altruismo y humildad; esto sólo es muestra de una falsa bondad. Es tan lamentable ver al que pide limosna a la entrada de una iglesia como al que crea una ong para limosnear en nombre de los pobres. El sentirnos incapaces, el no utilizar nuestras capacidades para beneficio individual y colectivo, es la esencia de la verdadera pobreza; pobre no es el que no tiene los recursos en el momento para mantenerse, sino aquel que no se da cuenta que los puede conseguir sin necesidad de humillarse ante el próvido. Ostentoso no es el que tiene y se desprende de ello, ni aquel que se quita una mano para tirarla a los perros. Entregar el bienestar por el bienestar pasajero de otros, no es propiamente un acto de desprendimiento.

Las pretensiones de los hombres con la verdad

En el deseo de verdad que maneja el hombre encontramos dos claras tendencias que se surgen de dos conceptos distintos que a veces se tienden a confundir. La verdad en el hombre toma los derroteros de la explicación y la interpretación. En la verdad como interpretación no se pretende tanto llegar a fotografiar la realidad para ir sobreseguro al actuar, sino más bien ir depurando, limpiando el camino hasta la seguridad de haber llegado al fin último, e incluso se pensaría que el interpretante no está tan imbuido en obtener la verdad final; más allá de eso, lo que desea es que cualquier avance tenga una utilidad en ese momento. El fin de la verdad interpretativa es movilizar a otros estados, a estados deseados o pretendidos. En la verdad como explicación hay implícito el deseo de obtener la verdad de un solo tajo, de fotografiar de una vez por todas la realidad, pues se tiene la convicción de que si no se tiene la verdad última no se podría actuar, no se podría lograr ningún beneficio.  Aunque la verdad se ha mostrado, de esta manera, rebelde a la tendencia explicativa, aun siguen existiendo gran cantidad de hombres que se aferran a esta pretensión con vehemencia.

¿ Y el objeto psicológico?

Cuál es el objeto psicológico, qué estudian los psicólogos. qué hacen los psicólogos. Son momentos difíciles para la psicología, pues se ha perdido su objeto; algunos de sus profesionales se camuflan en discursos diferentes, ante el primer embate que le hace el medio de su autenticidad y efectividad. Algunos se han vuelto filósofos, antropólogos, sociólogos, trabajadores sociales, educadores, etc; aunándose al grito de que la psicología no sirve para nada; pero lo sintomático es que no renuncian a su profesión de psicólogos; ejercen con el título de psicólogos camuflados en discursos extraños. Hasta chamanes son ahora. Algunos de éstos, balbucean que en la práctica no hay disciplinas sino trabajadores comprometidos con el factor social. ¿Entonces, para que estudiar una carrera específica?, ¿Será mejor volver a la antigua licenciatura en humanística?

El objeto psicológico se ha perdido, quien lo encuentre deberá dar cuenta de qué lo hace sui generis; qué lo diferencia de todos los demás objetos de otras ramas de la  ciencia que tienen a su interior inscrito el hombre, la sociedad, y el medio en que se desenvuelven. Deberá señalar por qué es fundamental la especificidad de una disciplina como la psicología y practicarla sin miedo al primer detractor que le aparezca.

Los que viven del cartón

Los hombres de cartón invaden el país, y no me refiero exactamente a los indigentes; me refiero a los doctores, que van de universidad en universidad, pagando con su dinero para que les den un cartón. Cartón que los acredita como profesionales en un saber que no poseen; doctores allí donde, por antonomasia, es imposible. Hoy se ven por todo lado, con la petulancia del farsante, diciendo cosas, sin mayor fundamento, amparados en su cartón y siendo la vergüenza de la calidad de la educación, de un país que entregó su más preciado recurso, y esperanza, a los mercaderes ávidos de lucro a corto plazo. La educación se volvió un negocio, y el estudiante se volvió un cliente; y cliente satisfecho trae más clientes. Pero ¿cliente satisfecho es buen estudiante y buen profesional? Por sus hechos los conoceréis, nada aportan al saber, al país. Más allá de desplazar a otro en un puesto de trabajo, nada logran con su cartón. Y ¿cuándo serán desplazados éstos?, cuando otro nuevo cartón salga al mercado.

Los nuevos fariseos

Hoy los nuevos fariseos, como los de antaño, predican una cosa y hacen otra. Los fariseos se hacen llamar científicos y actúan como místicos y míticos. A los fariseos le es imposible vivir sin dioses, por eso endiosan a los hombres y desconocen las ideas. De ahí que nuestro país empiece el siglo con muchos sabios y poco saber. ¿Cuántos quieren ser dioses? y ¿Cuántos quieren adorarlos? Mientras no cedamos realmente a la pretensión de endiosar y alabar, seremos víctimas del oportunismo; grandes sabios no se dejen adorar, que valoren sus ideas como catapultas para nuevas ideas. El mayor respeto para un hombre de ciencia es el no ser adorado, el mayor respeto para el hombre de ciencia es el utilizar sus ideas para crear nuevas ideas. El respeto no implica adoración, ni endiosamiento.

Los nombres asumen las culpas de los hombres

¿Qué culpa tienen los nombres, de las culpas de los hombres? Hay nombres que fueron llevados al ostracismo por el único delito de haber sido dados a personas que por su forma de ser, hoy no son de ejemplo para la sociedad reinante. A nadie quieren llamar hoy Caín, Judas, Mesalina, Celestina, Herodes, Pilatos, Edipo, Brutus, Nerón, Calígula. Pero ninguno nombre de estos es fratricida, traidor, prostituta, alcahueta, infanticida, lavaculpas, parricida, magnicida, matricida, ni pirómano.

Los fundamentos o los valores

Una idea circula por la cotidianidad, que se debe empezar a cuestionar. Se dice que sobre fundamentos no hay discusión, y que en los fundamentos están los valores. En síntesis, sobre fundamentos y valores no debe haber discusión porque son inviolables y no negociables. Por ejemplo, el fundamento es la vida y el valor defender la vida. Pero, quién no se ha preguntado, el día de hoy, qué es la vida y en qué consiste su defensa. La vida, acaso es la constituida a partir del hidrógeno, el oxígeno y el carbono, en su esencia, HCO; ¿qué va a pasar con la vida basada en el cilicio, que sucedería si encontráramos nuevas formas de vida? Y en la defensa de la vida, ¿es justo dejar vivir a todo ser engendrado para luego dejarlo morir de hambre?, ¿o acabar su existencia en un acto de barbarie?; ¿es la eutanasia tan vituperable, como quieren hacerla aparecer algunos, cuando prodiga descanso y desliga del sufrimiento y el dolor? ¿Es acaso justo dejar vivir a alguien, para luego sentenciar su muerte porque, a nuestro juicio, ha causado un daño irreparable?

La explosión demográfica es el enemigo

Si no tomamos conciencia del hecho que los recursos naturales se están acabando y que la población humana está creciendo desmesuradamente, el sufrimiento y decadencia del género homosapiens serán cada vez más agobiantes. Las guerras aumentarán, el hambre y la pobreza serán una constante. La procreación es una responsabilidad civil y no un derecho natural para el hombre.  No debemos confundir el derecho individual al placer sexual con el deber social de la procreación. Ser feliz no implica hacer infelices a otros.

La fidelidad como posesión social

El gran cambio social se dará cuando comprendamos que la fidelidad es un atavismo que debemos superar. La fidelidad era válida cuando la mujer dependía económicamente del hombre y era declarada incapaz y menor de edad de por vida; además cuando había celo porque los padres heredaran la fortuna a sus legítimos hijos. Hoy cuando la mujer ha quedado en igualdad de condiciones con respecto al hombre, la fidelidad se convierte en un elemento anquilosante del progreso social. 

Ahora que tanto mujeres como hombres devengan económicamente, poco importa quien sea el padre o la madre y quien herede. Lo importante es darnos cuenta que todas las mujeres son iguales y que merecen el respeto y el lugar que merecía la antes favorecida mediante un trato de fidelidad. Todas las mujeres son valiosas y merecen ser reconocidas como tales. Eso debe entenderse igualmente en la relación de ellas con los hombres; todos los hombres son iguales y como tal deben ser tratados y respetados. El día que comprendamos, la gran sentencia de Antonio Machado, ese día la verdadera revolución social se va a dar: ¨Cada niño es el tuyo, cada hembra tu mujer¨

Los discursos pesticidas y los discursos victimistas

Dos discursos, concurrentes en nuestro contexto, no permiten el logro de objetivos más valederos y justos socialmente. Por un lado los discursos pesticidas, esos en los cuales se señala que se va a acabar con todos los males que ocasionaron los que precedieron o están en tal o cual función; o también, aquellos que rezan que no irán a hacer ese algo que dice su contradictor, por ser terriblemente nefasto. Por el otro lado están los discursos victimistas, donde se asegura que todo el mal que se sufre es a consecuencia del otro; los otros son malos, se confabulan para no dejarlos surgir o hacer lo que es bueno para ellos mismos. Si las cosas van mal es a causa de los administradores de turno, pero todo eso acabará cuando ellos entren a administrar. Si no podemos progresar es porque los norteamericanos no quieren dejarnos desarrollar, porque han orquestado todo un movimiento para mantenernos  en el subdesarrollo, que los irá a beneficiar a ellos.

Los humanos no son tan humanos

En medio de tanta ubicación prepotente, el hombre se ha hecho llamar humano, con categorías que lo alejan de todo ser natural. No deja de causar gran hilaridad semejante esperpento cuando se comprueba que, por un lado, no deja de ser más que un producto natural y por el otro que no tiene nada de aquello que dice tener. No es inteligente, gran parte de sus acciones rayan en la estupidez; no es el único que tiene lenguaje, no se le puede corroborar sus verdaderos parámetros éticos y morales, como tampoco se le puede validar la voluntad de sus acciones. En cambio, nunca antes, se había visto tanto manejo inadecuado de los recursos y del medio, como se ve en la actitud del humano. Se matan, se agreden, se destruyen de una forma ridículamente cruel y, lo más terrible, sufren por eso. Sí, los humanos son diferentes pero no son humanos.

Los atavismos que debemos superar

Dentro de los atavismos que debemos superar, si queremos un progreso social, está la revaluación de ciertos conceptos primitivos, que frenan el desarrollo individual y social. Me refiero, en especial, a los conceptos de espíritu, alma, dios y sentimiento. El espíritu y el alma son conceptos creados por el hombre primitivo para explicar ciertas categorías de difícil comprensión para sus comienzos, tales como los sueños, las alucinaciones, la muerte, etc. El concepto de dios, de origen, igualmente, primitivo pero algo más evolucionado, justifica su presencia en la medida que la incapacidad del hombre, no le permitía manejar el mundo natural, su grado de efectividad era mínimo; ya ahora, como lo muestra la historia del hombre y la ciencia, la instrumentación del mundo es cada vez más efectiva, por tanto la necesidad de ese concepto debe ir desapareciendo. El sentimiento, hoy lo sabemos, con los aportes de Pavlov, son condicionamientos clásicos inscritos en el sistema límbico, talámico e hipotalámico, que elicitan ciertas respuestas motoras, las cuales el hombre tiende a explicar mediante representaciones tales como amor, odio, etc. En últimas, querámoslo o no, son sólo conductas adaptativas libres del trato voluntario.

La familia de hoy: perversa polimorfa

Ese término que acuñara Freud para la sexualidad cómo se acomoda, tan perfectamente, a la familia de hoy. Si algo caracteriza a la familia actual es su desviación de toda normatividad; ya la vieja idea de padre, madre e hijos pasó de largo, para dar paso a la más variada forma familiar. En ese ramillete, llamado familia, se puede encontrar a la madre con su hijo, al padre con su hijo, esposos sin hijos, nietos y abuelos, tíos y sobrinos, y cualquier diversidad de personas que se vinculan de forma natural y social para formar una familia.

El incesto económico

Si queremos sacar esta sociedad de la postración en que se encuentra, debemos declarar inmediatamente la prohibición del incesto económico. Esto quiere decir que ningún tipo de contrato, donde la comercializacion de bienes y servicios esté en juego, podrá permitirse entre sujetos que tengan parentesco de consanguinidad o afinidad hasta el cuarto grado, tal y como reza la prohibición del incesto sexual. Ni el arrendamiento, ni la permuta y mucho menos la compraventa se podrá permitir en estas condiciones. Además, exceptuando la herencia patrimonial, que debe recibirse siempre, y en ningún momento más, después del fallecimiento del donante, ninguna otra donación podrá hacerse entre familiares o afines.

Esto permite, como mínimo, mayores entradas a un Estado que tiene dificultad financiera. Pero, lo más importante y crucial, de esta medida, es que el capital no se concentra en una o pocas familias, tal y como ahora está sucediendo; con la incidencia que todos vemos. Con la prohibición de incesto económico fortalecemos la unidad social, permitiendo la expansión y cohesión comunal de manera mucho más firme, porque complementa la prohibición primitiva del incesto sexual, que tanto beneficio le ha traído a la sociedad humana.

Niños en la guerra

utilizar a los niños en movilizaciones con propósitos antibélicos es tan vergonzoso como utilizarlos en la guerra. Al fin y al cabo, ambos, son caras de una misma moneda, la utilización de los niños en la guerra. Si no aprendemos  que no existen ni los buenos ni los malos en una guerra, como la que vive nuestro país, posiblemente lo único que hagamos es mantener por tiempo indefinido esta masacre que nos destroza cada vez más. No se puede creer que los guerrilleros, o los paramilitares son los malos y nosotros los buenos, todos somos culpables por permitir que esto suceda, que esto le suceda al país. Así, de esa manera, no es justificable que se utilice a los niños en un problema que crearon los adultos. Es tan nefasto secuestrarlos, como utilizarlos en caminatas contra el secuestro, ambos son atentatorios de los derechos de los niños. Los niños deben estar preparándose para un mundo de paz, si es realmente paz lo que queremos los adultos; a cambio de estar en marchas deben estar en los jardines, en los parques, en los colegios y en toda institución que les permita su formación. No olvidemos que muchos de aquellos que hoy señalamos como ¨jefes de los malos¨ fueron menores que tuvieron que sufrir pérdidas afectivas, que esto los hizo guerreros y se comportan ahora como guerreros. Si se lleva un niño a la guerra se volverá guerrero, no hay de otra.


Nota: El autor declara no acordarse cuando escribió este texto... o si alguna vez lo escribió; pero afirma ser de su autoría.