viernes, 21 de agosto de 2015

CONTRAPORTADA DEL LIBRO ¨CURA¨

Por: Emilio Meluk

La vida discurre entre triunfos y derrotas, amores y odios, fantasías y realidades, pero en el centro de esa dialéctica infernal siempre habrá una columna vertebral y es la esperanza. Sin ella el triunfo, el amor y la fantasía serían puntos culminantes, metas en sí mismas, más allá de las cuales sería la nada; y sin ella la derrota, el odio y la realidad serían el fin de los tiempos, muerte real. Sin la esperanza la vida no sería más que el “valle de lágrimas de los desterrados hijos de Eva” que pregonaba la imaginería cristiana hasta hace poco. Ese es el marco en el que deambulan los personajes de estas viñetas vívidas de Jairo Báez. Cotidianos, que viven cosas cotidianas y que tienen desenlaces cotidianos, los personajes dejan un sabor real de la Colombia de hoy.

Pero narradas desde el interior de quienes las padecen, las historias de los personajes de Báez adquieren en tinte de drama griego y destino shakesperiano, da la impresión que en cada episodio gravitara sobre ellos la sentencia de un destino al que no valen los esguinces. Se podrá argüir que es la Colombia de los personajes y, obviamente del autor, que se labran un destino laberíntico y de puertas selladas. Aunque, la verdad sea dicha, entre líneas navega siempre la esperanza, no sé de qué, pero allí está, impertérrita, gracias a los personajes y el autor, o a pesar de ellos. Digo que está entre líneas, porque los personajes no pretenden dar soluciones, sólo  hacen cosas en pro del triunfo, el amor y la fantasía; y además, es algo que tampoco está en el horizonte del autor, afortunadamente, porque de intentarlo mataría la esperanza.